El desarrollo de los procesos electorales gremiales
Las elecciones de dirigencias sindicales han sido siempre todo un remolino de ilusiones, apuestas, promesas, deseos y, sobre todo, politiquería. En la mayoría de los casos, terminado el ciclo de la persona que resulta electa, concluye con decepciones para la base de trabajadores.
La reforma laboral trajo consigo nuevas directrices en los procesos de elección sindical, con el objetivo de democratizar, transparentar, publicitar y legitimar dichos procesos. No obstante, sigue habiendo irregularidades que incluso han sido solapadas por tribunales.
Tal fue el caso de lo acontecido con el proceso electoral de la actual dirigencia del SNTE nacional, en la que no hubo proceso alguno. Asimismo, respecto a la Sección 3 del mismo sindicato, se violentó el principio de universalidad en la participación al establecer en sus estatutos la restricción de candidaturas contemplando solamente a quienes hubiesen ocupado previamente un cargo sindical.
Esta disposición de los estatutos fue demandada para su nulidad por un grupo de trabajadores y jubilados afiliados al gremio. En el proceso ante el tribunal burocrático federal se determinó que existían razones para la anulación del proceso; sin embargo, se decidió no llevar el asunto a otra instancia superior debido a los tiempos ya transcurridos. Como suele ocurrir, la justicia fue pronta, pero no expedita.
No obstante, en los nuevos lineamientos de elección ya se elimina el requisito de haber pertenecido a un comité sindical, lo que reconoce implícitamente que dicha restricción era incorrecta.
En Baja California Sur se realizará una elección el próximo año y ya se vislumbran algunos rostros de posibles candidaturas, particularmente entre quienes encabezaron plantones y movilizaciones recientes del magisterio.
De las candidaturas posibles se dejan entrever algunas con evidentes actos anticipados de campaña, además de liderazgos que aseguran contar con apoyo de bases regionales. La contienda fuerte pareciera perfilarse entre grupos externos al actual comité; no obstante, nada está definido aún.
Lastimosamente, las prácticas ilegítimas por parte de varios aspirantes ya comienzan a manchar el proceso. Las campañas anticipadas resultan evidentes y pretenden disfrazarse con frases, símbolos, iniciales y demás artimañas propias de la vieja política.
Cualquier resultado podría ser positivo si las promesas de independencia, democracia sindical e inclusión prevalecen sobre los intereses personales o compromisos políticos. Sin embargo, la experiencia muestra que, al llegar a la dirigencia, suelen generarse alineaciones con los gobiernos en turno.
En muchos gremios, gubernamentales y privados, la falta de transparencia continúa no solamente en los procesos electorales sino también en la rendición de cuentas. Basta revisar la plataforma pública del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral para advertir el escaso cumplimiento de los sindicatos respecto de la obligación de reportar información financiera.
Corresponde a todos lograr que la reforma laboral en materia sindical no quede en letra muerta: sindicatos, dirigencias, agremiados, abogados y autoridades. Solo mediante participación activa y vigilancia constante se podrá avanzar hacia sindicatos verdaderamente democráticos.
Los sindicatos han sido históricamente bastión de grandes luchas sociales; sin embargo, en ocasiones se han convertido en trampolines políticos o espacios de negociación con el poder. Aun así, es momento oportuno para recuperar sus ideales originarios y fortalecer los derechos laborales.
Las elecciones sindicales son solo uno de los procesos relevantes dentro de los gremios. Distanciarse de los demás procesos vuelve inútil el voto. No basta con elegir: hay que exigir.
07/03/2026
LIC. IVÁN SOLÍS
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